Toda familia puede ayudar a sus adultos mayores a proponerse metas y cumplir sus sueños

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El señor Ricardo, de 72 años, es un hombre que lee todo lo que le llega a las manos, y está bien enterado de las noticias nacionales e internacionales; por una enfermedad desde hace tres años está en cama, y sólo se levanta de vez en cuando con la ayuda de su esposa, de su hija Olga y de su bastón.

Si bien es cierto que muchos adultos mayores experimentan deterioros notables respecto las décadas anteriores, que han perdido habilidades físicas o carecen de una óptima salud mental, o que tienen importantes cambios en su estado de ánimo, es falso que ahora sean como “niños grandes”.

Si queremos contribuir a su bienestar, es necesario abandonar esta idea. Pensar así es querer creer que sus necesidades se limitan a la protección y los cuidados, dejando de lado que son personas con intereses y sueños propios.

Si bien hay sueños difíciles de alcanzar -pero no imposibles-, hay otros para los que sólo les falta el incentivo psicológico, ese aliento que les permite fijarse metas y activarse. Como familia, es importante alejarse de los mitos culturales respecto a la vejez, y afrontar con nuestros adultos mayores los desafíos por venir.

Nuestra tarea es motivarlos y para lograrlo aquí se presentan las 7 reglas de oro para motivar a un adulto mayor. Cuando las aplicamos vemos mayores beneficios de orden físico, psicológico y social en la persona.

1. Valorarlos

Crear contextos positivos desde sus historias; es decir, hacerles ver que sus experiencias nos han enriquecido, y nos son útiles para la vida actual.

2. Integrarlos

Hacerlos parte de las labores cotidianas o reparaciones que se realicen en el hogar, haciéndoles notar que su experiencia y consejos son valiosos.

3. Involucrarlos

Incluirlos en las soluciones de los problemas que se presenten.

4. Animarlos

Motivarlos al uso de la tecnología y enseñarles a manejarla; su interés puede partir principalmente de su necesidad de comunicarse con los amigos o familiares que aprecian.

5. Aprovecharlos

Pedirles que nos enseñen alguna de sus habilidades, como el baile, el canto, o lo que les guste hacer.

6. Entusiasmarlos

Platicar sobre lo que les gustaría hacer a futuro, como ir a cenar, visitar algún lugar, etc.

7. Llenarlos de esperanza

Conversar con ellos sobre algo que les gustaría aprender o emprender; los planes crean sueños, y los sueños generan vida.

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