¿Qué pasa en los matrimonios que llegan al extremo de odiarse?

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Es cierto que hay situaciones que es mejor olvidar porque no es sano que nos quiten la paz, también es verdad que hay relaciones con las que debemos cortar cuanto antes porque significan nuestro hundimiento espiritual y personal. 

Nada hay más tóxico que conservar personas que no sólo no nos ayudan sino que nos estorban, por ejemplo, las supuestas amistades que nos encaminan a cometer delitos o dañar nuestro cuerpo con drogas o alcohol. Ahí, por supuesto, debemos huir sin miramientos.

Sin embargo, cuando se trata de una situación de vida familiar y matrimonial, hay que hacer más allá de lo imposible para solucionar los problemas. En esta época en la que es tan sencillo solicitar un divorcio, nos preguntamos ¿qué pasa entre las parejas que una vez se han prometido amor, respeto y comprensión, llegan al extremo de odiarse?.

El divorcio una pena que causa sufrimiento a todos los miembros de la familia, sobre todo a los niños, que aman a ambos padres y no saben por qué ocurre la separación. No podemos aceptar aquello de cerrar ciclos, porque no se puede dar por concluido un asunto de tanta importancia sólo porque alguno de esos “entrenadores de vida” nos dice que “si no funcionó el matrimonio, a volar y a lo que sigue”.

Es tan posible lograr que el matrimonio sea perdurable que hay personas que han vivido 50, 60 o hasta 70 y más años casados, con problemas, como cualquier pareja, pero siempre con la mente y el corazón fijos en el objetivo que los unió: vivir juntos y felices, hasta que la muerte los separe.

En seguida enlistamos cinco cosas que, indudablemente, echan a perder pronto cualquier matrimonio.

Uno: la mala comunicación 

No platican sobre lo que les interesa, les hace felices o les lastima, no comparten sus sentimientos ni sus malestares, sus sueños y anhelos. Se dedican a ver el celular y a distraerse con cualquier cosa, haciendo sentir a la pareja que todo lo demás es más importante que él o ella.

Dos: el rencor

Conservar el rencor por mucho tiempo y no perdonar nada, permitir que cualquier detalle les molesta y no lo manifiestan hasta que llega el momento en que ya no puedan más y estallan en discusiones interminables. Se dejan de hablar y duermen enojados, sin resolver el problema.

Tres: las malas amistades

Tienen amigos disolutos, de esos que les pueden presentar a otras personas que ponen en riesgo su matrimonio, y los invitan a bares de solteros o a espectáculos denigrantes que manchan la santidad de su vida matrimonial.

Cuatro: el desinterés

Pierden interés en su esposo o esposa, se olvidan de detalles como darse tiempo como pareja, recordarse constantemente cuánto se aman o qué fue lo que los hizo enamorarse, de este modo, poco a poco caen en la rutina y terminan aburridos, preguntándose en qué estaban pensando cuando decidieron embarcarse en la aventura del matrimonio.

Cinco: la mala administración financiera

No planean sus gastos ni sus ahorros, se endeudan más de lo que pueden pagar, piden créditos, sacan muebles, celulares, ropa, autos y cosas que verdaderamente no necesitan, a meses sin intereses, de este modo, pronto surgen los pleitos por el dinero y su matrimonio naufraga más rápido que el Titanic.

La lista no acaba y nuestro mayor deseo es que nunca se vea cumplida, sino que los matrimonios perseveren y refrenden su compromiso de amor y entrega para toda la vida, que es todo un reto, por supuesto, pero de eso se trata, de un día, llegar a la presencia del Creador, con las manos llenas de buenas obras y de acciones plenas de amor hacia la esposa o el esposo que se ha elegido para alcanzar la santidad en matrimonio.

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