El papel de los padres en la relación entre hermanos

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Una de las responsabilidades más serias entre los padres de familia es el cuidado de la relación entre los hermanos, pues muchas veces suelen ser rivales, cómplices y hasta enemigos, y en eso los padres tienen mucho que ver.

Entre hermanos puede haber solidaridad, amor, respeto y apoyo, pero también puede haber abusos, rivalidad y enemistad. Es muy doloroso cuando los hermanos se dejan de hablar y rompen toda comunicación entre ellos. De ahí la importancia de la figura de los padres a la hora de ayudar a los hermanos a solucionar sus dificultades y a solventar los obstáculos del día a día.

A los padres les corresponde fomentar una buena relación entre hermanos para que la relación sea buena y sana desde la infancia, etapa en la que se crean los profundos lazos de unión entre los hermanos. Con mucha frecuencia las dificultades en la relación entre hermanos tiene su origen en la infancia.

Generalmente la rivalidad entre hermanos aparece por la diferencia de trato que los padres damos a sus nuestros hijos, la protección que de manera inconsciente damos en mayor medida a uno que a otro y a veces no ocultando la preferencia que sentimos más por uno que por otro. Los hijos lo notan y empiezan a consolidarse los roces entre ellos.

¿Cómo podemos los padres fomentar una relación positiva entre los hermanos?

Es fundamental que haya una buena comunicación entre todos los miembros de la familia y mantener vínculos afectivos con todos.

Una manera es aceptando que cada hijo es único e irrepetible en conducta, capacidades y afecto, cada uno tiene sus defectos y sus virtudes. Comparar los hermanos es avivar la rivalidad entre ellos.

Hay que saber prestarles atención a todos en conjunto y a cada uno por separado. Atendiendo a sus necesidades individuales de acuerdo a su edad y circunstancias, y a la vez ser mediadores en la relación entre los hijos.

También resulta positivo, además de poner en práctica actividades específicas para cada hermano, plantear salidas o actividades para toda la familia, de tal manera que puedan participar de forma conjunta, sin exclusión, en actividades divertidas y en compañía de las personas que más les quieren, hermanos y padres. La seguridad y protección, además del cariño, estarán garantizadas.

Hacerles entender también que hay que compartir los juguetes, a establecer turnos de juego y estimularles a resolver los conflictos por sí mismos, sin llamar a los padres para que sean jueces ante el mínimo problema. Obviamente, tenemos que llamarles la atención cuando se pegan o se gritan y enseñarles que no es forma de solucionar los problemas.

Igualmente, tanto o más importante que corregir las malas conductas es elogiar las buenas. Así que cuando comparten juegos y hacen las cosas bien, también es necesario remarcarlo y felicitarlos.

Nada genera más resentimiento que alabar a uno a expensas del otro, hay que evitar comentarios como estos: “Tu hermano a tu edad ya se vestía solo”. “Tu hermana es mucho más simpática que tu”. Estas comparaciones elogiosas generan hostilidad entre hermanos, a pesar de que nuestras intenciones sean buenas cuando las decimos.

Los celos entre hermanos son un síntoma que da información a los padres de que algo pasa, es decir, si bien son naturales y hay que superarlos, esto no quita para que los padres estén alerta para poder reforzar y valorar al hijo que esté pasando por una mala situación personal. Los celos siempre esconden un motivo y normalmente son una llamada de atención y no sólo en edades tempranas.

Para que exista una buena relación entre los hermanos tenemos que estar atentos con los retos cotidianos, tener una buena comunicación con nuestros hijos, no compararles, prestarles la atención que necesitan, elogiar las buenas conductas entre ellos, organizar actividades para toda la familia y generar un ambiente positivo en el hogar. Trabajando estos aspectos nuestros hijos verán en sus hermanos un compañero significativo en sus vidas.

Finalmente, es muy importante fomentar la solidaridad con los sentimientos de los hermanos, nunca tolerar que uno se burle del otro ni mucho menos goce con su sufrimiento. 

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