viernes, abril 4, 2025
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Cómo ayudar a los hijos que sufren bullying escolar

Es en lo que menos piensa un padre de familia, pero alguien puede estar haciendo la vida imposible a tu hijo. En el salón, en el recreo y hasta en la parada del autobús, tu hijo puede estar siendo víctima de amenazas o agresiones físicas de un compañero de la escuela. El niño que es víctima de acoso puede sufrir amenazas violentas, daño a su propiedad como su mochila o su uniforme, y hasta agresiones físicas graves

El acoso puede consistir en golpear, empujar, insultar, amenazar, burlar, obtener dinero u objetos por medio de amenazas. Algunos niños acosan a otros dejándolos de lado y haciendo correr rumores sobre ellos. Otros usan las redes sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de un niño o herir sus sentimientos.

El acoso escolar puede ser la causa de una profunda depresión emocional que le quita al niño víctima el deseo de alimentarse, asistir a la escuela, jugar, comunicarse y en casos graves, le quita el deseo de seguir viviendo

Por eso los padres deben estar atentos a los cambios de conducta de los hijos, pues la falta de comunicación deriva en una gran desatención y en la consecuente ignorancia de lo que le pasa a los hijos. Sí los hijos no le tienen confianza a sus padres, éstos nunca se enterarán en caso de que sus hijos sufran acoso.

Algunos de los síntomas que muestran los niños que son víctimas de acoso son el deseo de no asistir a la escuela, inventar pretextos para no levantarse de la cama, falta de apetito, ansiedad, depresión, irritabilidad, apatía, introversión, entre otros síntomas atípicos. 

Por otro lado es importante estar atentos a algunos signos externos que pueden hacernos pensar en que nuestros hijos sufren acoso: moretones inexplicables, arañazos, heridas, dolor de cabeza, dolor de estómago, diarrea, entre otros. 

Si usted ya ha logrado establecer una relación de confianza con sus hijos, es en extremo importante asegurarse de que no están sufriendo el acoso de alguno o algunos de sus compañeros, porque de ser así, usted debe actuar de inmediato.

Si ya se aseguró de que su hijo está siendo víctima de acoso, usted debe actuar para ayudar a detenerlo. Anote todos los detalles que conozca. Intente escribir todo lo que ocurrió con una secuencia cronológica, de lo más antiguo a lo más reciente, escriba cómo detectó el problema y si considera que su hijo puede expresarlo, revisen juntos los eventos sucedidos a lo largo del tiempo, pues puede ser que no sea un hecho único sino una secuencia de hechos. 

Pida a su cónyuge que le apoye revisando su documento, pero si no cuenta con su cónyuge pero sí cuenta con una persona de confianza pídale apoyo con la revisión de su escrito, pregúntele si usted explicó todo claramente, si se atuvo a los hechos, si se mostró demasiado emocional cuando narraba lo sucedido, si dejó lagunas sin esclarecer, etc. 

El siguiente paso es reunirse con el profesor y procure que esté presente el director. Si el acoso está ocurriendo fuera del aula, por ejemplo en el recreo o saliendo de la escuela, diríjase directamente con el director y procure que esté presente el profesor. 

Para esa importante reunión considere los siguientes aspectos:

1. La reunión es principalmente para exponer el problema, pero no olvide preguntar si existen políticas anti acoso y algún manual con el protocolo a seguir en caso de que se presente el bullyng. 

2. En la reunión mantenga la calma y pregunte si el personal escolar ha presenciado el acoso sobre su hijo y cómo han reaccionado. Relate la historia del acoso sobre su hijo y provea cualquier documento que la respalde. 

3. No olvide preguntar qué hará la escuela y cuándo

4, Pida al profesor y en su caso al director, que le abra los canales de comunicación para que usted le pueda dar seguimiento al caso hasta asegurarse que el problema se ha extinguido. De preferencia procure que el seguimiento sea por escrito, por ejemplo por mensajes de texto o por correo electrónico, pues puede ser de utilidad para recurrir a otras instancias en caso de que el problema no se resuelva pronto. 

Es importante tomar el acoso en serio y no restarle importancia pensando que los niños deben hacerse fuertes y enfrentarlo solos. Muchos padres aconsejan a sus hijos confrontar a su acosador, pero puede ser que su hijo no se atreva por considerar que está en gran desventaja. 

Los efectos pueden ser graves y afectan la sensación de seguridad y la autoestima de los niños. En los casos graves, el acoso o bullying ha contribuido a que ocurran tragedias, como el suicidio.

Finalmente, considere seriamente la posibilidad de conseguir ayuda profesional para su hijo, pues puede ser indispensable un trabajo profesional para que recupere la alegría, la confianza, la seguridad y el deseo de vivir. 

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