El amor verdadero y las relaciones sanas se basan en igualdad, respeto e independencia. En contraste, la violencia de pareja implica agresiones físicas, psicológicas o sexuales para controlar al otro. Esta suele empezar con comentarios incómodos y escalar con el tiempo, muchas veces sin que la víctima lo note, ya que el enamoramiento puede nublar el juicio.
Confundir amor con maltrato es peligroso. Para identificar si una relación es sana, es clave sentirse libre de expresar opiniones y actuar sin miedo. Las relaciones saludables se caracterizan por apoyo mutuo, respeto, toma de decisiones conjunta e independencia.
Por otro lado, la violencia en pareja puede ser difícil de detectar. Preguntas como “¿Mi pareja me respeta?” o “¿Me siento obligado(a) a hacer algo?” pueden ayudar a identificar patrones abusivos. Los efectos en la salud mental incluyen ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y dificultades para confiar en otros.
Si eres víctima de violencia, confía en tu intuición, busca ayuda y establece límites saludables. Es importante priorizar el bienestar personal, fortalecer la autoestima y rodearse de personas que brinden apoyo. Aprender a decir “no” y reconocer señales de abuso permite tomar decisiones más sanas para una vida libre de violencia.