“Ser padre no sólo es alimentarlos y darles un celular, sino saber qué pasa en su corazón”, dice madre de hijo suicida

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Muchas veces los papás no se dan tiempo para conocer a sus hijos, no ven lo que hacen, no escuchan lo que dicen, no leen lo que escriben. Entonces los hijos prácticamente caminan solos.

Hace poco tiempo Adriana, en la Ciudad de México, comentaba, según el diario Excélsior , que su hijo Michel era un alumno popular, guapo y bromista. A sus 13 años era un talentoso futbolista y hábil con la guitarra. “Jamás detecté una depresión, un trastorno mental; nunca lo vi triste. ¿Pero quién quiere aceptar que un niño no es feliz? Menos cuando se trata de tu hijo”, señaló Adriana. Su hijo se había suicidado.

Adriana ha ido aceptando que ser padre no solamente significa enviarlos a la escuela, que hagan la tarea, que coman bien, llevarlos de vacaciones, trabajar para ofrecerles la mejor vida económica o darles el último modelo de celular o los tenis de moda. 

Ser padre “es realmente conocerlos, ver lo que pasa en su corazón, lo que sienten. Es dedicarles tiempo. A veces uno, como madre trabajadora, piensas en la casa, la comida, en las tareas, los trastes, el quehacer y tratas de partirte en miles de pedazos. Ahora ya lo entiendo, los trastes se pueden esperar, la ropa puede esperar, no importa, todo puede esperar”, dijo Adriana a la reportera.

En México se suicidaron 47 menores de 15 años tan solo en 1990, pero en 2016 la cifra anual creció a 228, es decir, se incrementó un 385%, cuando los padres de familia se han conformado con dar celular, videojuegos, pantallas y “tablets” a sus hijos. 

La importancia de atender las señales

Todos los expertos en sociología y psicología forense e infantil advierten sobre la importancia de atender oportunamente las señales que envían los hijos, señales que dan cuenta de una inconformidad de los niños con la vida o el deseo de ya no estar en este mundo.

Un ejemplo célebre es el caso de la niña que hizo un dibujo en el que se incluye a sí misma con una aureola sobre su cabeza con una frase que inundó de temor a su madre: “Cuando revivió en el cielo, ¡ya no es mala!”. 

La psicóloga forense Alejandra Kornhauser, comentó que los dibujos en que la niña aparece con una aureola, indican que la niña ya estaba pensando en no estar en este mundo. Ella se representa yéndose al cielo, pero lo más interesante es que revela la causa: la niña se considera mala.

Muchas veces los padres sin darse cuenta y tratando de educar a sus hijos les inyectan ideas que les hacen sentirse profundamente tristes y deprimidos. Este era el caso en que la madre varías veces había dicho a su hija: “ eres una niña mala”.

Casos como éstos resaltan la importancia de que los padres estén atentos a lo que sucede en el interior y en el entorno de los hijos, pero además, que estén atentos a las señales que los hijos puedan enviar acerca de que no están satisfechos con su vida. 

Intervenir oportunamente puede evitar tragedias.

Los padres que están atentos a los sentimientos de los hijos, a las cosas que escriben, que dicen o que ven, pueden detectar oportunamente si los hijos están pensando en quitarse la vida y así pueden intervenir oportunamente pidiendo la ayuda a un especialista.

Otra situación oportuna es detectar a tiempo posibles causas de la depresión de nuestros hijos, causas que jamás habríamos imaginado y que tienen que ver con abuso escolar , maltrato de mayores o violación.

Puede suceder que los padres por estar sumergidos en la vida cotidiana, en los problemas de la manutención, e incluso en los problemas sentimentales personales, no atiendan la problemática por la que atraviesan sus hijos y no estén atentos en las expresiones de alerta.

Sin embargo, el caso de Adriana puede servir de experiencia para los padres de familia y no debemos esperar a que suceda una tragedia para comprender que nada es más importante que la vida de los hijos.

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