El matrimonio es un llamado de Dios, por Dios y para Dios

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Por: Pastor Neftalí Rivera

Cuando leemos en Mateo 19,6: “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”, aparece la pregunta ¿Por qué estoy casado? Y para los solteros que tienen planeado contraer matrimonio la pregunta es ¿Por qué me quiero casar?

¿Por qué me quiero casar?

Si la motivación para contraer matrimonio está basada en la pasión, el impulso, o en la inteligencia humana, entonces podemos comprender las estadísticas que dicen que de cada diez que se casan, 5 se divorcian, 4 se toleran y sólo uno vive plenamente su matrimonio.

La razón por la que los matrimonios se soportan o se divorcian es que no hubo una preparación previa al matrimonio que se enmarque en el diseño de Dios 

Algunas respuestas 

¿Por qué la gente se casa? Veamos algunas respuestas.

Por enamoramiento. Este es un motivo muy generalizado para casarse y se desprende de una base sentimental, sin embargo, en la Biblia encontramos que las relaciones basadas en los sentimientos siempre terminan mal.

Por soledad. Esta razón parece ajustarse un poco al diseño de Dios por tener un fundamento bíblico (no es bueno que el hombre esté solo, por lo que le haré ayuda idónea)

Sin embargo, la soltería no es un motivo absolutamente válido para contraer matrimonio, pues leyendo bien las escrituras encontramos que no es lo mismo ser soltero que estar solo, pues la soltería no es un “estado” sino un llamado del Señor a vivir en plenitud la relación con él. 

En la Biblia encontramos vidas como la de Elías, Eliseo, Juan el bautista, el mismo Señor Jesucristo, el Apóstol Pablo, que son personas que se encontraban en soltería, pero no solos, porque “el que se une al Señor, un Espíritu es con él”.

Por el pecado de la fornicación. Otra motivación para casarse sobretodo en los jóvenes, es que, en amistad o noviazgo, tienen un embarazo. Sin embargo un matrimonio que vive bajo el diseño de Dios no puede surgir del pecado de la fornicación.

La edad. Hay quienes contraen matrimonio porque sienten la presión de la edad. Al arribar a los treinta, o cuarenta años en soltería se enfrentan a una fuerte presión interna, en la familia, en la sociedad e incluso en nuestras iglesias.

El costo de la vida. También hay personas que se unen en matrimonio por la necesidad de solucionar una problemática económica. 

Familias desintegradas. Cuando una familia sufre un proceso de desintegración, la convivencia se vuelve un martirio y es común que los jóvenes sientan una gran necesidad de salir de ella y una forma que consideran legítima es el matrimonio. 

Seguramente existen más razones por las que las personas se casan, sin embargo, quizá sean estas seis las más frecuentes, y ninguna de ellas parece ajustarse al diseño de Dios para el matrimonio.

¿Cuál es una razón para casarse que se ajuste al diseño de Dios sobre el matrimonio?

No encontraremos una razón para casarse que se ajuste al diseño de Dios para el matrimonio si la buscamos en forma horizontal, es decir si buscamos razones humanas. Necesitamos entonces buscar en la Biblia.

Escudriñando las Escrituras nos encontramos con que una razón para el matrimonio que se ajuste al diseño de Dios, se desprende del hecho de que el matrimonio es un llamado. 

Me casé porque fui llamado a Él en unidad conyugal

Se trata de un llamado de Él por Él y para Él (Romanos 11, 36), y es un llamado que debemos vivir desde el matrimonio, Dios nos llama para que acudamos a Él con nuestra esposa, por eso no podemos divorciarnos pues a Dios todo le pertenece, incluyendo el matrimonio, por lo que el matrimonio no es nuestro sino de Él, de quien son todas las cosas.

“Lo que Dios unió” significa precisamente eso, que Dios nos unió. En Mateo 19, 5 Jesus cita las escrituras para explicarlo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”. 

Respondemos al llamado Unidos como una sola carne

El Señor nos llama a Él, pero unidos en matrimonio, y para comprender este llamado podemos acudir a Marcos 3, 13: “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él”. Desde la perspectiva del matrimonio encontramos que estamos llamados a Él, unidos en matrimonio como una sola carne llamados a Él.

Por eso estamos casados, por eso seguimos y seguiremos casados. Porque no nos unió el juez ni la iglesia, no nos unió la economía, ni la sexualidad, no nos ha unido el sentimiento ni la soledad ni la edad. Nos ha unido Dios para que acudamos a Él respondiendo a su llamado.

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