¿Qué hacer si hay discusiones en el matrimonio?

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Es muy difícil, casi imposible, encontrar un matrimonio en que no haya habido al menos una vez una discusión. ¿Por qué hay disgustos en un matrimonio? Puede ser por orgullo, por egoísmo, por frivolidad, por querer tener siempre la razón, por hipersensibilidad, por usar palabras imprudentes, por celos enfermizos, pero siempre podrá haber un motivo para un disgusto en el matrimonio. 

No hay que temer a que aparezca un disgusto en el matrimonio, más bien hay que temer que no se sepa manejar la situación y se haga más grave, hay que temer que se deje prolongar porque los pequeños disgustos cuando se prolongan se pueden convertir en algo grave.

Lo mejor es acabar con los disgustos lo más pronto posible, ¿Cómo? Con un poco de humor, con espíritu de conciliación, con capacidad de olvido. A veces con un simple “tienes razón, discúlpame” puede ser suficiente. Si te cuesta trabajo decir “tienes razón”, acude a un punto más intermedio como “Bueno, dejemos esto para otra ocasión”.

En ocasiones puedes encontrarte que a pesar de que le pides a tu cónyuge un momento de tregua para calmar los ánimos, tu esposo o esposa quiere seguir la discusión y cada vez con mayor intensidad. 

En verdad es un momento difícil, y debes actuar rápido para detener lo que parece ser una avalancha mortal. Mientras tu cónyuge parece buscar más y más proyectiles verbales para atacarte, tu puedes invitarle una tasa de té. Si tu cónyuge está en plan de guerra te va a exigir que no abandones el campo de guerra: “No cambies el tema, respóndeme”. Entonces saca la bandera blanca: “Mira no quiero que lleguemos a un momento sin retorno, me siento muy mal por este mal momento, ¿te gustaría que estuviéramos en paz?”.

Cinco elementos para aliviar la situación de alto estrés en caso de discusiones en el matrimonio

1. Permanece en el sitio

No abandones la habitación o la sala o la cocina o donde se esté realizando la discusión, pues hacerlo da la apariencia de que estás ignorando a tu cónyuge en medio de una crisis. 

Permanecer en el cuarto y conversar con la pareja muestra que estamos comprometidos a encontrar juntos la solución y puede ayudar a que se fortalezca la relación

2. Apaga los aparatos

Utilizar un aparato en medio de una crisis conyugal no sólo distrae sino que muestra falta de respeto al otro, y desprecio a su persona al mostrarle que no merece toda nuestra atención. 

Por eso lo mejor es apagar todos los aparatos, celular, radio, televisión, computadora y todo lo que te pueda distraer y evite que pongas toda la atención a tu cónyuge.

3. Entiende las ideas de tu pareja

Entender exactamente lo que tu pareja siente y piensa cuando estás en medio de una discusión es fundamental para encontrar una solución. Y es igualmente importante hacerle saber que estás entendiendo lo que siente y piensa.

Lo ideal es que tu pareja comprenda también lo que tú piensas y sientes, pero aún cuando no fuera así, el que tú entiendas a tu cónyuge ya es una gran ventaja para evitar que la situación se agrave.

4. No desprecies a tu cónyuge.

El Dr. John Gottman, autor del método Gottman de terapia matrimonial afirma que no existe presencia de gestos de desprecio en las relaciones felices, mientras que dichas expresiones de desprecio suelen estar presentes en las relaciones matrimoniales que terminan en divorcios.

Poner los ojos en blanco en señal de “no entiendes nada”, burlarse de los argumentos del otro, sonreír en forma agresivo-pasiva para burlarse del lenguaje que utiliza el cónyuge en la discusión, son sólo algunas muestras de desprecio que encaminan la discusión a un rompimiento.

5. Sonríe.

Sonreír es una de las maneras de calmar una situación emocionalmente estresante y es una forma de calmarse, liberar endorfinas y aminorar las pulsaciones.

Sólo procura que tu sonrisa denote calma, amabilidad, deseos de conciliar y cariño. Este tipo de sonrisa es muy distinta a la sonrisa de burla que sólo agrava la situación. 

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