Hoy en día, muchos adolescentes (y también adultos) viven pendientes de cuántos “likes” reciben en sus fotos o videos. Pareciera que si no hay suficientes corazones, pulgares arriba o comentarios, algo está mal. Eso puede parecer algo sin importancia, pero en realidad es algo serio: puede afectar la autoestima, las emociones y hasta las decisiones de nuestros hijos.
A eso le llamamos la dictadura del like: cuando las redes sociales mandan y nos hacen creer que valemos más o menos según cuánta gente nos aplaude o nos sigue.
¿Por qué pasa esto?
Las redes sociales como Instagram, TikTok o Facebook muestran sólo lo más bonito o divertido de la vida. Es fácil creer que todos tienen una vida perfecta… menos uno. Y entonces uno siente que tiene que mostrar también una vida perfecta para encajar, para no quedarse fuera.
Muchos jóvenes suben una foto y, si no reciben suficientes likes, la borran. Se sienten mal, como si no fueran importantes. Algunos hasta cambian su forma de ser, de vestirse o de hablar sólo para gustarle a los demás.
¿Qué consecuencias puede tener?
• Baja autoestima: se sienten “menos” si no reciben atención.
• Miedo a ser ellos mismos: prefieren actuar como otros, por miedo a ser rechazados.
• Dependencia del celular: necesitan estar conectados todo el tiempo.
• Tristeza, ansiedad o incluso depresión.
¿Qué pueden hacer los padres?
Escuchar con cariño.
Nuestros hijos necesitan sentir que los entendemos. No los juzguemos ni nos burlemos. Si se sienten mal por algo en redes, no es “una tontería”; para ellos, es real, por eso necesitamos escucharlos.
Recordarles su valor.
Ayudémosles a entender que su valor no viene de internet. Vienen de ser quienes son, de ser hijos nuestros, y sobre todo, de ser hijos de Dios. No necesitan likes para ser importantes.
Dar el ejemplo.
Nosotros también tenemos que cuidar cuánto tiempo pasamos en el celular. Si nuestros hijos nos ven pegados a la pantalla, ellos harán lo mismo. Mostremos que se puede vivir sin depender del teléfono.
Pasar tiempo real juntos.
Una comida sin celulares, una caminata, una tarde de juegos o una buena charla puede hacer mucho bien. Los momentos en familia sanan el corazón.
Un mensaje especial a los adolescentes:
Tú vales mucho más que un like. No necesitas mostrar una vida perfecta. No necesitas gustarle a todo el mundo. Lo más bonito que tienes es ser tú mismo.
Internet puede ser útil, sí, pero no dejes que te robe la paz ni la libertad. No pongas tu corazón en manos de personas que no te conocen. Aférrate a quienes te aman de verdad: tu familia, tus verdaderos amigos y Dios.
Crea una nueva forma de usar las redes
Este mensaje no es para decir que las redes son malas. Lo que queremos es ayudarte a ver que si no se usan bien, pueden hacer daño. Pero si aprendemos a usarlas con inteligencia y libertad, pueden ser una herramienta para el bien.
La clave está en no dejarse dominar. Que el celular no mande en tu vida. Que no te quite la sonrisa, la tranquilidad, ni la alegría de vivir tu realidad.
Tu vida vale más que mil likes. Tu valor no se mide en una pantalla. Eres valioso tal como eres.